Hilar Fino

Periodismo de detalle para asuntos complejos

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Economía

La salida de Estados Unidos de la OMS impacta la salud global

La retirada oficial de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud altera la cooperación sanitaria internacional y plantea retos para la seguridad epidemiológica global.

Redacción Hilar Fino
Foto: forbes.com.mx

El gobierno de Estados Unidos oficializó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras el anuncio realizado por el presidente Donald Trump en enero de 2025. Esta decisión marca un punto de inflexión en la arquitectura de la salud pública internacional, debilitando los mecanismos de coordinación multilateral que han operado durante décadas para enfrentar crisis sanitarias y emergencias globales.

La ruptura de los vínculos financieros y técnicos entre Washington y el organismo internacional tendrá consecuencias significativas que se extenderán durante los próximos años. Especialistas en salud pública advierten que la ausencia de uno de los principales contribuyentes afectará la capacidad de respuesta ante futuras pandemias y la implementación de programas de vacunación en regiones vulnerables, debilitando la vigilancia epidemiológica global.

En el contexto mexicano, la Secretaría de Salud mantiene una postura de cautela ante los cambios en la gobernanza sanitaria regional. La dependencia federal ha señalado que la coordinación con organismos internacionales sigue siendo prioritaria para garantizar el acceso a insumos médicos y el intercambio de información científica, independientemente de las decisiones unilaterales tomadas por otras naciones.

El impacto de este distanciamiento no se limita únicamente a la pérdida de recursos económicos para la OMS. La salida de Estados Unidos también genera incertidumbre sobre el futuro de las políticas de salud compartidas, afectando la colaboración en la investigación médica y la estandarización de protocolos sanitarios que protegen las fronteras y el comercio internacional.

Analistas internacionales coinciden en que el sistema sanitario mundial enfrenta ahora una nueva era de fragmentación. La pérdida de influencia estadounidense en el foro global de salud obliga a otros países, incluyendo a México, a fortalecer sus propios sistemas de salud y a buscar nuevos aliados estratégicos para garantizar la resiliencia ante los retos sanitarios del siglo XXI.

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