Hilar Fino

Periodismo de detalle para asuntos complejos

miércoles, 16 de septiembre de 2026

México

El reto de sostener el crecimiento del salario mínimo en México

El incremento sostenido al salario mínimo ha fortalecido el ingreso familiar, pero enfrenta ahora la necesidad urgente de impulsar la productividad y la formalización laboral.

Redacción Hilar Fino
Foto: eleconomista.com.mx

El incremento al salario mínimo en México durante los últimos años ha sido una pieza central de la política económica, logrando una mejora tangible en el poder adquisitivo de los trabajadores y contribuyendo a una reducción en los indicadores de pobreza. Este esfuerzo, impulsado desde la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, busca cerrar la brecha de desigualdad que aún persiste, en un contexto donde organismos internacionales han señalado que la concentración de riqueza sigue siendo un desafío estructural para el país.

Sin embargo, analistas del sector económico advierten que mantener este ritmo de crecimiento requiere de una estrategia más robusta que trascienda los ajustes salariales. La sostenibilidad de esta política depende fundamentalmente de elevar la productividad laboral, un indicador que no ha avanzado al mismo ritmo que los salarios. Sin un aumento en la eficiencia productiva, las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, enfrentan presiones crecientes en sus costos operativos que podrían limitar la creación de nuevas plazas formales.

El sector empresarial y los expertos en la materia coinciden en que la formalización es la clave para blindar estos avances. Al integrar a más trabajadores al esquema de seguridad social y prestaciones, se fortalece el mercado interno y se asegura que el beneficio del salario mínimo llegue a quienes laboran en la economía informal. La meta es crear un círculo virtuoso donde la capacitación técnica y la inversión en capital humano permitan que los trabajadores sean más competitivos en un mercado globalizado.

Desde el Gobierno Federal, se ha planteado la necesidad de fomentar una mayor inversión pública y privada que impulse la infraestructura y la modernización de los procesos productivos. Esta propuesta busca que el crecimiento del ingreso no sea un fenómeno aislado, sino el resultado de una economía nacional más eficiente. La coordinación entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el sector privado será determinante para establecer las condiciones que permitan sostener estas alzas salariales sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

El desafío para los próximos meses será equilibrar las expectativas de los trabajadores con la capacidad de las empresas para absorber los ajustes sin recurrir a la informalidad. El seguimiento de datos por parte del INEGI será crucial para monitorear el impacto real en el bienestar social y ajustar las políticas públicas conforme a la realidad económica del país, garantizando que el progreso alcanzado hasta hoy sea duradero y equitativo para todos los sectores de la población.

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